Bob Dylan invita a los Beatles a probar el porro

28 de agosto de 1964 – Bob Dylan visita a los Beatles en el hotel Delmonico de Nueva York y les invita a probar la marihuana.

Dylan llego en compañía del escritor Al Aronowitz, quien había arreglado el encuentro. Al llegar a la habitación de los Beatles Dylan pidió vino barato; Mal Evans fue enviado para conseguir algo y durante la espera Dylan sugirió armar un porro.

Bob Dylan y John Lennon

Bob Dylan fue llevado velozmente por entre personas al dominio privado de los Beatles. Brian Epstein, Neil Aspinal, Mal Evans y los Beatles acababan de terminar su cena en torno a la mesa del comedor cuando apareció Dylan en el vano. Era mas bajo de lo que habían previsto los muchachos, con nariz ganchuda y ojos alegres, titilantes, como un Santa Claus semita. Después de unas presentaciones desmañadas, oficiadas por Brian, la tensión turbada fue palpable en la habitación. Brian traslado a los visitantes a la sala de estar, procurando mantener a flote la velada. Cuando pregunto a Dylan y sus amigos que querían beber, Dylan replico: “Vino barato”. Avergonzado de admitir que había solamente champaña, vino francés, whisky escoces y Coca Cola en las habitaciones, Brian envió a Mal a comprar el vino barato que prefería Dylan. Durante la espera, se menciono indirectamente que se disponía de algunas píldoras de anfetamina. Entonces Dylan y Aronowitz reaccionaron fuertemente en contra de esa idea. En esa época, estos eran contrarios a las sustancias químicas, en especial a las anfetaminas. En lugar de píldoras, sugirió Dylan, tal vez les gustaría probar algo orgánico y verde, surgido del dulce y fértil seno de la madre tierra. Brian y los Beatles se miraron temerosos. “Nunca hemos fumado marihuana”. Admitió fríamente Brian. Dylan, incrédulo, los miro a la cara de a uno por vez. “Pero, ¿y que me dicen de su canción, esa que habla de volarse?”. Los Beatles quedaron estupefactos. ¿Cual canción?, logro preguntar John Lennon. “Ya saben” respondió Dylan, y despues canto “y cuando te toco me vuelo, me vuelo, me vuelo…” John enrojeció de la vergüenza. “No son esas las palabras” admitió, “lo que dice es: no puedo, no puedo ocultarlo…”. Dylan estaba impaciente para iniciarlos. Los preparativos para proteger las habitaciones del hotel llevaron media hora antes de que se permitiese siquiera a Dylan mostrar las hierba. Las puertas quedaron cerradas con pestillos; se metieron toallas en cada grieta y cada hendidura. Se cerraron herméticamente las persianas y se corrieron las cortinas contra el transito de Park Avenue. Finalmente se permitió al confundido Dylan que enrollara el primer “canuto” (cigarrillo de marihuana).  Dylan encendió el “canuto”, les dio instrucciones sobre como fumarlo y se lo paso a John. Este lo acepto, pero asustado de intentarlo el mismo, se lo paso a Ringo, a quien llamo “mi catador real”. Ringo se quedo con el “canuto” y lo termino el solo, mientras Dylan y Aronowitz enrollaban cinco o seis mas. Ringo empezó a reír primero y contagio a los demás. Como a muchos fumadores novatos de marihuana, muchas cosas triviales les parecían cómicas. Dylan observo durante varias horas mientras los Beatles se hacían desternillar de risa unos a otros, a veces con algo autenticamente gracioso, a menudo con nada mas que una mirada o una palabra o una pausa en la conversación. Por un rato, se rieron todos de Brian, quien decía sin cesar: “Tan volado estoy, que estoy en el cielo raso, estoy arriba en el cielo raso…” Una vez que se disipo el humo, permitieron que entrara un camarero del servicio interno del hotel para despejar el comedor, y en todo lo que este hizo encontraron motivo para morirse de risa. Meses mas tarde, “vamos a reirnos” paso a ser la clave para “vamos a drogarnos”.   

Paul McCartney estaba abrumado por la trascendencia del momento. Pienso por primera vez, realmente pienso decía. Tan seguro estaba de emitir joyas de sabiduría que exigió que se documentara para la posteridad todo lo que el decía esa noche. Hizo que Mal Evans lo siguiera por los aposentos anotando cada cosa que el decía. Mal Evans guardo consigo estos apuntes hasta 1976, cuando murió en Los Angeles. Fueron confiscados por la policía y se perdieron con algunas otras pertenencias de Evans.

FUENTE: Los Beatles Una biografia confidencial de Peter Brown y Steven Gaines.

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